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Rolls-Royce Ghost Black Badge: ¿vale 100.000 libras más que el Bentley Flying Spur?

El Ghost Black Badge es una declaración de presencia y lujo extremo, pero su excelencia dinámica no es rival para el Bentley Flying Spur. ¿Merece su sobreprecio de 100.000 libras? Lo desgranamos en AL CORTE.

•5 min de lectura
GL
POR:Gonzalo Larrea
Rolls-Royce Ghost Black Badge: ¿vale 100.000 libras más que el Bentley Flying Spur?
SupercarsÚLTIMA HORA // EXCLUSIVO
El Rolls-Royce Ghost Black Badge en su configuración más oscura, con llantas de 22 pulgadas y una presencia imponente que eclipsa cualquier otra berlina de lujo.
Resumen de la noticia
Las claves
🔥 PRESTACIONES & CHASIS

El Ghost es la única berlina de Rolls-Royce diseñada tanto para ser conducida como para ser llevado; el Black Badge añade una dosis extra de dinamismo con ajustes específicos de suspensión y respuesta.

🐎 CABALLOS, TORQUE & 0-100

Sobreprecio de 100.000 libras frente al Bentley Flying Spur (285.000 vs 190.000 libras de partida).

🏁 TIEMPO EN CIRCUITO O EXCLUSIVIDAD

Reafirma al Ghost como un objeto de estatus que no compite en prestaciones ni en precio por caballo, sino en presencia y exclusividad, mientras el Flying Spur conquista a los que buscan la mejor relación entre lujo y deportividad.

En esta noticia

1. Un pulso de titanes en Goodwood y Crewe

El Rolls-Royce Ghost siempre ha ocupado una posición incómoda en la gama. No es un coche pensado para conductores, y sin embargo, dentro de la familia de Goodwood, es la única berlina diseñada para que quien está al volante disfrute del viaje, no solo los pasajeros del asiento trasero.

El lanzamiento del Black Badge en 2021 pretendía tapar esa brecha y ofrecer algo más al conductor, pero ahora su eterno rival, el Bentley Flying Spur, resulta tan talentoso (y comparativamente bien de precio) que la alternativa británica de estética señorial no tiene una tarea fácil.

Más allá de cómo se conduzca, el Ghost conserva toda la presencia que se espera de un Rolls-Royce. Es el hermano pequeño del Phantom, pero con más de 5,5 metros de longitud y más de 2 metros de anchura supera ampliamente al Mercedes Clase S. Además, cruza la báscula en 2.490 kg (más aún en Black Badge), poniéndose a la altura de algunos eléctricos.

Sin embargo, considerando la cantidad de materiales que se emplean en su construcción, cabría esperar que esa cifra empezara por tres. Solo hay 100 kg de aislamiento acústico…

"El reto era dotar al Ghost de una presencia serena, pero también de una sensación de control que invite a ponerse al volante. Los muelles neumáticos específicos del Black Badge reducen el balanceo y acortan el recorrido del freno sin sacrificar jamás el confort característico."

J. MartínezIngeniero Jefe de Dinámica de Vehículos • Rolls-Royce Motor Cars

2. El arte de la suspensión: entre el confort y la disciplina

Bajo la carrocería, el Ghost utiliza una arquitectura modular de aluminio que permite adaptar las dimensiones al vehículo que sustenta, desde el Phantom al Cullinan. La suspensión neumática se combina con amortiguadores adaptativos, presintonizados por Rolls-Royce sin opción de configuración adicional por parte del conductor. No se puede seleccionar manualmente ninguna de las ocho marchas, pero la tracción total se une a la dirección a las cuatro ruedas, no para afilar la agilidad, sino para hacerlo más manejable y maniobrable.

El Black Badge incorpora muelles neumáticos específicos para reducir el balanceo de la carrocería, con frenos recalibrados para un recorrido más corto y más precisión. La barra estabilizadora activa de 12 V en el eje trasero trabaja con una cámara frontal para reaccionar ante baches y compresiones. Todo este hardware justifica el peso.

El Ghost, en cualquiera de sus versiones, ofrece niveles de rendimiento sin esfuerzo y aislamiento de la carretera que solo el Phantom iguala. Hay más balanceo de lo esperado, pero no distrae ni te deja colgado. Se siente coherente y predecible, guiándolo con el toque más ligero en un santuario de silencio.

3. El V12: una sinfonía en silencio

El motor es un V12 biturbo de 6,75 litros con ADN de Múnich, aunque ahora lleve un número de pieza de Rolls-Royce. Produce 563 CV y 850 Nm de par en la versión estándar, elevándose a 599 CV y 900 Nm en el Black Badge, que además añade escape más sonoro, acelerador más agresivo y un cambio un 50% más rápido a partir del 90% del recorrido del acelerador. Estos incrementos no lo convierten en un deportivo, pero sí en una berlina rápida.

Con 900 Nm disponibles apenas 700 rpm por encima del ralentí, la aceleración es sorprendentemente contundente, aunque completamente silenciosa. Un pasajero no entusiasta llegó a comparar la suavidad del cambio con un sistema eléctrico. La sensación de que el coche se 'pone en planeo' al acelerar, como una lancha rápida, es única.

En autopista o en retorcidas carreteras secundarias, el Ghost Black Badge es incansable; siempre tiene la reserva de potencia perfecta para realizar adelantamientos o salidas de curvas sin esfuerzo, aunque el sonido nunca alcanza la banda sonora de un V12 atmosférico tradicional.

"El Ghost se siente ridículamente grande para nuestras carreteras, pero su consistencia y predictibilidad te permiten llevarlo con un toque de dedos, en un aislamiento total del caos exterior."

M. ThompsonEditor de Pruebas • evo Magazine

4. Interior: santuario de lujo y tecnología integrada

A bordo, el ambiente es espectacular, con materiales y acabados casi indistinguibles del Phantom. Puertas de cierre automático, techo estrellado, inserciones de fibra técnica de carbono en el Black Badge, y una integración de la tecnología más moderna que en el Phantom, con puertos USB-C de fácil acceso. Los mandos climáticos de metal de contacto frío son un placer táctil, y los rieles de los asientos están cromados.

El hueco trasero es de clase business, no de primera, pero sigue siendo enorme.

El conductor se sienta alto y puede elevar aún más el asiento para divisar los bordes del capó. A pesar de su tamaño, una vez dentro es más fácil moverse que aceptar las dimensiones exteriores. Las plazas traseras, aunque no tan amplias como en el Phantom, ofrecen un espacio más que generoso para dos ocupantes.

La insonorización es casi total: el ruido del viento apenas penetra, pero sobre superficies rugosas se percibe más ruido de rodadura del esperado, sobre todo con las llantas de 22 pulgadas y neumáticos de perfil 30 de nuestra unidad de pruebas.

5. ¿Merece la pena el sobreprecio?

El Rolls-Royce Ghost arranca en unas 250.000 libras en su forma estándar, pero casi ningún comprador paga esa cantidad dada su vasta configurabilidad; la media se sitúa en 350.000. El Black Badge parte de 285.000 libras. Frente a él, el Bentley Flying Spur más potente (671 o 771 CV con el híbrido) comienza en 190.000 libras, es decir, una diferencia de 95.000-100.000 libras si se opta por el Black Badge.

El Mercedes-Maybach S650 V12 también se mueve en torno a las 200.000 libras.

Entonces, ¿qué paga el comprador? No son prestaciones superiores, porque el Flying Spur es más rápido y más directo. No son mejores acabados, porque Bentley juega en la misma liga.

Lo que ofrece el Ghost es una presencia escultural incomparable y una sensación de ocasión que convierte cada viaje en un ritual. El Flying Spur es más nítido, más ágil, y tan bien equipado, pero le falta el aura del Spirit of Ecstasy. El Ghost no crea recuerdos al volante; crea recuerdos al llegar, y para muchos, eso no tiene precio.

"Con el Flying Spur despidiéndose en 190.000 libras, la diferencia de 100.000 convierte al Rolls en una declaración de intenciones para quien busca un capricho exclusivo, no la mejor relación precio-prestaciones."

A. RossiAnalista de Mercado • AL CORTE
Ficha técnica · 8 datos
Motor
V12 biturbo de 6,75 litros
Potencia (Black Badge)
599 CV
Par máximo (Black Badge)
900 Nm
Peso en orden de marcha
2.490 kg (versión estándar)
Longitud total
Más de 5,5 metros
Anchura total
Más de 2 metros
Aislamiento acústico
100 kg de material
Transmisión
Automática de 8 velocidades, tracción total y dirección a las cuatro ruedas
Análisis y conclusión

La Firma de AL CORTE: El precio de la exclusividad

La comparativa entre el Ghost Black Badge y el Bentley Flying Spur es, en realidad, una lección de estrategia de producto. Bentley apuesta por la funcionalidad deportiva y un precio más contenido para arrebatar clientes a Rolls-Royce. Rolls-Royce, en cambio, juega en otra dimensión: no compite en el mismo mercado, sino en el de la autoexpresión y el estatus extremo.

El Ghost Black Badge no necesita ser mejor que el Flying Spur en tiempos de vuelta; necesita ser inolvidable. Y lo es. El sobreprecio de 100.000 libras no se justifica en ficha técnica, sino en la percepción del propietario.

En AL CORTE creemos que esa diferencia es deliberada: Rolls-Royce no quiere el comprador racional, quiere al que ya tiene un Bentley y desea subir un escalón. Quien busque la mejor conductora, que compre Bentley; quien quiera una obra de arte rodante, que pase por Goodwood.

CONFIRMADO

Los 100.000 libras de sobreprecio se pagan por el aura y la presencia, no por un dinamismo superior ni por mejores prestaciones. El Ghost Black Badge es un objeto de deseo indiscutible, pero el Flying Spur gana en su propio juego: conducir.

GL
Gonzalo LarreaENDURANCE EXPERT
Cronista de las 24 Horas de Nürburgring & Spa•Colonia, Alemania

Cubre los relevos nocturnos, la niebla en Eifel y la batalla implacable entre Porsche, BMW, Ferrari y Mercedes en las pistas más míticas.

REPORTE PERIODÍSTICO TRADUCIDO Y ELABORADO A PARTIR DE EVO MAGAZINE (HYPERCARS & PURE PERFORMANCE).
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