Renault admite que el diseño retro deberá 'dosificarse' tras el auge visto en París
El Salón de París 2026 convirtió la nostalgia en tendencia, con el Citroën 2 CV, el Alpine A310 Vision o el Renault E-Space. Renault admite que habrá que dosificar el retro.

Resumen de la noticia
Renault separa sus modelos 'icono legendario' (retro) de sus 'iconos de futuro' (contemporáneos) para evitar la homogeneidad de diseño.
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Un salón volcado en la herencia
El Salón del Automóvil de París de 2026 fue un mal lugar para quien detesta el diseño retro. Según el autor, la industria europea, inspirada por el éxito del Renault 5 y necesitada de argumentos frente a la presión china sobre su cuota de mercado, se volcó en la herencia y la nostalgia.
Entre los modelos que se pudieron ver estaban el Alpine A310 Vision, el Peugeot E-T16 de inspiración rally, el Citroën 2 CV —cuya llegada a producción está proyectada para 2028 con un precio desde menos de £15k— y el Renault E-Space, un concepto de monovolumen de aire trad-futurista.
La 'ola' retro y la advertencia de Renault
En una entrevista durante el salón, el director de diseño del Grupo Renault, Laurens van den Acker, admitió que el retro ha pasado de ser un goteo a una ola y que se ha convertido en una receta.
Recordó que cuando la marca planteó su diseño icónico, hace cinco o seis años, pensaba que sería lo nuevo por el efecto de los eléctricos, ya que todos compartirían los mismos ingredientes, y que con la llegada de la competencia de Asia ese diseño se ha vuelto un as en la manga difícil de copiar.
También concedió que hay que marcar el ritmo de esa ola, aunque señaló que para el público sigue siendo algo nuevo: el Renault 5, presente desde hace más de dos años, solo ahora está entrando en el imaginario general.
Iconos legendarios frente a iconos de futuro
Van den Acker explicó que Renault mantendrá separados sus 'iconos legendarios' y sus 'iconos de futuro', porque el objetivo de los primeros es ser reconocibles ante todo. Puso como ejemplo el Twingo y el R5: comparten logotipo, pero no se les da la misma mirada ni el mismo esquema, y el lenguaje de formas es completamente distinto, porque quien compra un Twingo quiere un Twingo y no una familia de diseño.
Reconoció además su sorpresa con el R5, un coche de los años setenta que creía que podría no conectar con los más jóvenes y que, sin embargo, ha gustado mucho a sus hijos.
Nuevas generaciones y el precedente ajeno
El director de diseño advirtió de que la primera generación de un modelo tiene la ventaja de la sorpresa y lo inesperado, mientras que la segunda y la tercera serán más difíciles. Destacó que Renault no depende de un único icono —tiene el 5, el Twingo, el 4 y otro más— y que es pronto para el R5, que aún tiene recorrido.
El consejero delegado de Renault, Francois Provost, dijo al ser preguntado por el futuro que trabajan para cuidar su icono y que cabe esperar cambios significativos, y coincidió en que no se puede depender de unos pocos iconos. El texto recuerda los casos del New Beetle de Volkswagen y de las distintas reinvenciones del Mini desde los primeros años dos mil como ejemplos de lo que puede salir mal.
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