Alerta térmica en Monza: la FIA obliga a elegir entre chaleco refrigerante o lastre en el GP de Italia
La FIA declara riesgo por calor en Monza: pilotos podrán usar chaleco refrigerante o añadir 0,5 kg de lastre. Temperaturas de 36°C en pista amenazan el GP de Italia.

Resumen de la noticia
La FIA ha activado el protocolo de calor según el Artículo B1.5.10 del reglamento, tras la previsión de que el índice de calor exceda los 31°C durante la carrera.
Temperatura ambiente prevista: 36°C en FP2, 35°C en clasificación y 33°C a las 15:00 del domingo en Monza.
La medida obliga a pilotos y equipos a gestionar el estrés térmico, afectando la estrategia de refrigeración del cockpit, el agarre de los neumáticos y la resistencia física de los pilotos en una de las pistas más rápidas del calendario.
En esta noticia
1. Monza bajo el impacto de la sexta ola de calor en Italia
El verano italiano no da tregua. Mientras las temperaturas superan los 35°C en la región de Monza, la FIA ha activado por primera vez en esta temporada el protocolo de calor que aparece en el Artículo B1.5.10 del reglamento deportivo. El organismo rector, tras recibir el pronóstico del servicio meteorológico oficial, confirmó oficialmente una alerta térmica para el Gran Premio de Italia, la carrera más rápida del calendario.
La decisión no es trivial. El circuito de Monza, situado en el Parque Real de Monza, suele registrar altas temperaturas, pero este año la situación se ha visto exacerbada con la sexta ola de calor del verano en el país transalpino. Las previsiones apuntan a que el índice de calor, que combina temperatura ambiente y humedad, superará los 31°C desde el viernes y se mantendrá elevado hasta el domingo, con picos de 36°C en la segunda sesión de entrenamientos libres.
"De acuerdo con el Artículo B1.5.10 del Reglamento de F1, tras la previsión del servicio meteorológico oficial de un índice de calor superior a 31°C durante la competición, se declara una alerta de calor."

2. Chaleco refrigerante o 0.5 kg de lastre: la disyuntiva
El protocolo establece que los pilotos deben optar entre dos medidas: llevar un chaleco refrigerante bajo el traje ignífugo o añadir un lastre de 0.5 kg al monoplaza. Esta última opción, en apariencia menor, implica un compromiso de rendimiento en una pista que requiere la máxima eficiencia aerodinámica. En un circuito donde las velocidades medias superan los 250 km/h, cada kilogramo cuenta.
La diferencia de 0.5 kg entre distintos pilotos podría traducirse en décimas en tiempos de vuelta, pero el factor principal es la seguridad.
Sin embargo, la FIA reconoció que el chaleco no será obligatorio. El pasado intento de imponerlo recibió el rechazo de varios protagonistas, quejándose por la incomodidad del dispositivo y su eficacia limitada. Los chalecos refrigerantes, que funcionan con circulación de líquido frío, añaden otra capa de material en un espacio ya reducido.
Por ello, el presente reglamento contempla que la elección recae en el propio piloto.
3. Impacto en el rendimiento de los neumáticos, frenos y el monoplaza
El calor extremo de Monza va a poner a prueba los compuestos seleccionados por Pirelli. En condiciones normales, las temperaturas de asfalto en el trazado lombardo ya rondan los 40°C, pero con una temperatura ambiente de 36°C el asfalto podría superar los 50°C. Esto generará un incremento en el deslizamiento y en la degradación de la banda de rodadura, especialmente en el sector central.
Los frenos también sufrirán estrés, particularmente en la frenada de la chicane y en la curva Parabólica, donde los monoplazas alcanzan picos de potencia.
Desde el punto de vista de la ingeniería, los equipos deberán ajustar los conductos de freno y la ventilación del motor para evitar el sobrecalentamiento. En un circuito donde el motor está a fondo durante el 80% de la vuelta, la gestión térmica del motor térmico y de las baterías (se usa la unidad de potencia híbrida) será crítica. El ingeniero de telemetría deberá monitorear constantemente las temperaturas de agua, aceite y de los sistemas ERS.
"Los pilotos ya han expresado sus dudas sobre la comodidad del chaleco dentro de un cockpit al límite. El reglamento ofrece la alternativa del lastre, pero esto genera cierto debate porque afecta al rendimiento. Estamos en contacto constante con la FIA para buscar soluciones."
4. La batalla física de los pilotos en una cabina a más de 50°C
En el cockpit, la temperatura corporal de los pilotos puede alcanzar niveles sofocantes. El traje ignífugo, el casco y el propio arnés actúan como aislantes, impidiendo la disipación del calor interno. Además, el mono está diseñado para soportar llamas, no para transpire.
Estudios de la FIA indican que en condiciones de calor extremo los pilotos pueden perder hasta dos litros de líquido por hora, lo que compromete su concentración y sus reflejos.
Las medidas de refrigeración no solo se limitan al chaleco. Los equipos suelen colocar bolsas de hielo en el asiento antes de la carrera, e incluso suministran bebidas frías a través de una botella hidratante. Además, la nueva normativa permite que los pilotos elijan cuidar su cuerpo durante el caos de la primera vuelta.
No será extraño ver alguna que otra decisión de estrategia de boxes ajustada para evitar el exceso de estrés en los neumáticos.
5. El calor como factor estratégico en el campeonato
Con la temporada en su recta final, este Gran Premio de Italia llega como una parada fundamental. Varios equipos llevan novedades aerodinámicas específicas para Monza, pero el calor actuará como un gran ecualizador, reduciendo la ventaja de la carga aerodinámica. Los equipos que normalmente sufren en altas temperaturas, como algunos con problemas de degradación trasera, podrían verse obligados a estrategias más conservadoras.
La alerta térmica también condicionará el inicio de carrera a las 15:00, hora prevista de máximo calor. Las estrategias de boxes incluirán un monitoreo fino de la temperatura en la superficie de la pista. Los equipos que apuesten por una vuelta extra antes de la parada podrán disfrutar de una pista ligeramente más fresca, pero eso podría jugar en contra si el aire caliente incrementa el deslizamiento.
En resumen, en Monza, la victoria será para quien entienda que el calor no es un enemigo, sino un parámetro más de ingeniería de pista.
"El calor siempre añade un desafío extra en Monza. Deberemos gestionar la temperatura de los frenos y el neumático trasero desde los primeros giros; el chaleco o el lastre es una herramienta más, pero en Italia no ganará la carrera, la ganará quien mejor gestione la física del monoplaza."
Ficha técnica · 6 datos
- Índice de calor límite
- 31°C (según Art. B1.5.10)
- Temperatura máx. en entrenamientos
- 36°C (FP2 del viernes)
- Temperatura en clasificación
- 35°C el sábado
- Temperatura al inicio de carrera
- 33°C (15:00 local)
- Lastre de compensación
- 0.5 kg si se rechaza el chaleco
- Choque térmico
- Sexta ola de calor del verano italiano
Análisis y conclusión
La Firma de AL CORTE: Un protocolo de seguridad con decisiones estratégicas
La FIA ha actuado de forma pragmática. La introducción del protocolo de calor no solo trata de proteger la salud de los pilotos, sino que también provoca una reflexión que afecta a la equidad en la competición. El hecho de que los pilotos puedan elegir entre un chaleco o un lastre de 0.5 kg es una solución intermedia que reconoce las limitaciones técnicas de un vehículo de F1.
Sin embargo, esto introduce una nueva variable en la parrilla: los pilotos más fuertes podrían optar por el lastre para evitar la incómoda sensación del chaleco, mientras que los que prefieran aliviar el peso corporal quizás elijan el chaleco. No existe una solución estándar, y ahí está la belleza del reglamento. Desde AL CORTE, aplaudimos que la FIA atienda las críticas y permita esta flexibilidad, pero es evidente que en Monza, el termómetro será tan protagonista como los monoplazas.
Los equipos deberán afinar sus sistemas de refrigeración al límite y los pilotos, dosificar esfuerzos. Este es el tipo de desafío que separa a los campeones.
CONFIRMADO
La alerta de calor en Monza está confirmada y obligará a los pilotos a batallar contra las altas temperaturas, con decisiones de peso que podrían inclinar el equilibrio en una carrera marcada por el clásico recital de alta velocidad. El calor no da tregua y las estrategias se adaptarán a un asfalto quemado.
Modelado matemático de paradas en boxes, undercut/overcut y evolución de la huella de goma en asfalto caliente.



