Boxster eléctrico: Porsche ya casi no lo esconde en Nürburgring y llegará antes que las versiones de gasolina
Porsche caza en Nürburgring el 718 eléctrico: difusor, alerón activo y hasta 600 CV. Confirma también versiones de combustión en plena revisión de estrategia.

Resumen de la noticia
Porsche mantiene el desarrollo del 718 eléctrico pese a su giro estratégico: el prototipo cazado en Nürburgring ya luce piezas de producción como el difusor trasero, las ópticas finas estilo Taycan y el alerón desplegable, mientras se confirman variantes de combustión para las versiones altas de gama.
Hasta 600 CV estimados en las versiones más potentes, frente a los 630 CV del Macan EV Turbo y los 1.020 CV / 1.340 Nm del Taycan Turbo GT.
El 718 eléctrico aparecería en el mercado antes que las versiones de gasolina, sostenido por una plataforma específica de dos puertas que permite preservar la posición de conducción y una ubicación libre de la batería para no romper el reparto de masas.
En esta noticia
1. Zuffenhausen corrige el rumbo, pero el 718 eléctrico ya no tiene marcha atrás
Hace apenas un año, Porsche anunció un giro estratégico de calado: se acababa la apuesta por una gama puramente eléctrica. En el mismo movimiento se confirmó el aparcamiento del 'K1', el SUV eléctrico de gran formato llamado a situarse por encima del Cayenne, y se aceleró la vía de una alternativa de combustión al actual Macan eléctrico. Sin embargo, el comunicado contenía una línea decisiva para los aficionados: el llamado 'futuro deportivo de dos puertas' —es decir, la próxima generación del Boxster y del Cayman— se llevaría hasta el final.
La razón es puramente industrial. Cuando un programa de vehículo ha superado las fases de congelación de arquitectura, validación estructural, crash-tests, homologación térmica y desarrollo de software de gestión de batería, dar marcha atrás no es una decisión de marketing, sino un problema de caja. Volver a una base de combustión obligaría a repetir ensayos de torsión, redistribuir masas, rediseñar los anclajes de transmisión y reiniciar la validación de seguridad.
El coste de ese pivote sería mayor que el de vender un deportivo eléctrico en un mercado que, por ahora, no termina de despegar.
A ello se suma el factor temporal. Los planes originales situaban la llegada del nuevo 718 en torno a 2025. Los sucesivos retrasos han empujado el calendario a un escenario regulatorio que nadie podía prever cuando el proyecto arrancó a comienzos de la década.
La paradoja es evidente: el coche aterrizará en un mundo distinto al que se diseñó, y probablemente mejor preparado para el motor de combustión de lo que se anticipaba.
La solución de compromiso adoptada por Porsche es doble: las versiones eléctricas llegarán primero y las variantes altas de gama con propulsión térmica se desarrollarán en paralelo. Un mismo nombre comercial para dos filosofías mecánicas radicalmente distintas, algo que recuerda a la convivencia histórica entre atmosféricos y sobrealimentados en la propia saga 911.
"Tendrá más rendimiento que el A110 saliente, con dos motores en el eje trasero que producen más de 400 CV."
2. Las fotos espía de Nordschleife: aerodinámica de producción al descubierto
El prototipo cazado en el Nürburgring es el más cercano a producción visto hasta la fecha. Aunque todavía quedan zonas enmascaradas, el camuflaje empieza a ser cosmético más que estructural. Los fotógrafos han identificado ópticas traseras de perfil fino ya definitivas, un frontal de marcado carácter Taycan y faldones laterales con acabado de serie.
El truco clásico del departamento de desarrollo de Porsche sigue presente: entradas de aire laterales falsas y adhesivos que imitan los faros del 981 Boxster sobre los grupos ópticos reales, una argucia pensada para confundir a distancia a los espías en las curvas rápidas del tramo de Döttinger Höhe.
En la zaga, lo relevante es lo que se ve y lo que no. Un difusor prominente y limpio aparece integrado en el elemento de goma del paragolpes, flanqueado por salidas de aire de configuración de producción. Entre ambos pilotos traseros asoma un alerón desplegable, la solución aerodinámica activa que Porsche ya domina en el 911 y que aquí cumple una doble función: reducir la resistencia en aceleración y maximizar la carga en frenada y apoyo en curva rápida.
El frontal aporta otra pista de peso. Se distinguen compuertas conmutables estilo 992 GTS y Turbo, integradas en un paragolpes mucho más limpio y casi de serie. Son álabes que se abren y cierran en función de las necesidades de refrigeración y de la resistencia aerodinámica, un sistema que en un eléctrico es todavía más crítico porque los intercambiadores deben evacuar el calor de batería, inversores y motores sin recurrir a la enorme masa térmica de un bloque de combustión.
Y ahí está la clave de por qué Nordschleife sigue siendo el laboratorio definitivo: 20,8 kilómetros, más de 70 curvas y unos 300 metros de desnivel acumulado que someten a la batería a ciclos de descarga y regeneración brutales. Cada tanda en el Infierno Verde es un test de gestión térmica, y cada vuelta cronometrada en el puente Antonius sirve para calibrar cuánta potencia puede sostener el sistema antes de entrar en degradación.
3. Plataforma específica, batería a medida y la obsesión por el reparto de masas
Porsche ha confirmado que el nuevo 718 se apoyará sobre una plataforma desarrollada expresamente para deportivos de dos puertas, y no sobre una arquitectura de tipo 'skateboard' compartida con SUV o berlinas. La decisión no es un capricho de ingeniería: las plataformas de batería plana obligan a elevar el piso, lo que penaliza la posición de conducción, aleja al piloto del centro de gravedad percibido y limita la libertad para colocar los asientos a ras de chasis.
La segunda ventaja es la gestión del peso. En un vehículo eléctrico de prestaciones, la ubicación de las celdas determina el momento polar de inercia y, por tanto, la agilidad de reacción en el cambio de dirección. Una plataforma específica permite repartir la batería en configuración central o detrás del habitáculo, manteniendo la silueta de motor central y un perfil de masas bajo y concentrado.
Los fundamentos del 718 se mantienen intactos: biplaza estricto, proporciones de motor central y un interior ajustado pero todavía utilizable a diario.
Queda por ver cómo se resuelve el eterno conflicto entre capacidad y peso. Más celdas significan más autonomía y más potencia sostenida, pero también más kilos que arrastrar en cada frenada y cada apoyo. La referencia histórica del Cayman es un chasis de una rigidez torsional extraordinaria con un peso contenido, y mantener esa cualidad con un paquete de baterías a bordo será el verdadero reto de los ingenieros de Weissach.
En pista, el comportamiento estará gobernado por la electrónica de gestión energética. Igual que un monoplaza de Fórmula 1 administra el despliegue del ERS entre la frenada y la salida de curva, un deportivo eléctrico debe decidir en milisegundos cuánta energía recuperar, cuánta almacenar y cuánta entregar al eje.
La diferencia es que aquí el piloto no tiene un botón de 'overtake': el mapa lo decide todo, y la telemetría de una tanda en Nordschleife vale tanto como la de un viernes de Gran Premio para calibrar el equilibrio entre rendimiento y temperatura.
"El futuro deportivo de dos puertas se llevará hasta el final: las variantes de combustión de gama alta se desarrollarán para convivir con las eléctricas dentro de la misma línea de producto."
4. Potencia: de los 630 CV del Macan Turbo a los 1.020 CV del Taycan Turbo GT
En términos de cifras, las previsiones apuntan a unos 600 CV en las versiones más potentes del 718 eléctrico. El espejo más cercano dentro de casa es el Macan EV, que en acabado Turbo entrega 630 CV gracias a su configuración de doble motor. Por encima, el techo tecnológico actual de Porsche es el Taycan Turbo GT, con 1.020 CV y 988 lb-ft —1.340 Nm— de par, una bestia capaz de reescribir los registros de cualquier circuito donde aparezca.
Sin embargo, sería un error esperar ese nivel de prestaciones en el 718, al menos en su lanzamiento. La clave es la envolvente física: un coche más pequeño admite una batería más pequeña, y una batería más pequeña limita tanto la potencia pico como, sobre todo, la potencia sostenida. En circuito, la cifra que realmente importa no es el máximo instantáneo, sino cuántos kilómetros aguanta el sistema antes de recortar entrega para proteger las celdas.
La configuración de doble motor abre además la puerta a un reparto de par totalmente variable entre ejes, con capacidad de vectorización en aceleración y de recuperación asimétrica en frenada. Es la misma lógica que persiguen los sistemas híbridos de la máxima categoría: ganar rotación de chasis sin tocar la geometría de suspensión, simplemente decidiendo a qué rueda llega el par y cuándo.
El verdadero test será la comparación directa con las versiones de combustión que convivirán en la gama. Si un Cayman térmico con asistencia híbrida mantiene la agilidad y el sonido, mientras el eléctrico ofrece aceleraciones más limpias pero mayor peso, Porsche se verá obligado a justificar la diferencia de precio con argumentos que van más allá del puro cronómetro.
5. La legislación se relaja: el térmico híbrido se gana diez años extra
El escenario normativo ha cambiado de forma sustancial desde que el programa arrancó. El Reino Unido, uno de los últimos bastiones del veto total al vehículo de combustión en 2030, ha suavizado su posición: los fabricantes de bajo volumen quedan exentos y los híbridos podrán venderse por cualquier marca hasta 2035. Traducido al caso que nos ocupa, un Cayman de motor térmico con asistencia híbrida y una autonomía eléctrica suficiente —el umbral concreto aún está por definir— podría seguir comercializándose durante una década más.
Esa ventana regulatoria es precisamente lo que ha empujado a Porsche a confirmar variantes de combustión en las versiones altas de gama. No se trata solo de contentar al purista: se trata de mantener viva una línea de negocio con márgenes sólidos y una base de clientes fiel mientras la infraestructura de recarga y la demanda real de eléctricos deportivos terminan de madurar.
El movimiento es transversal en la industria. Toyota lleva tiempo desarrollando un nuevo motor de combustión, conocido internamente como G20E, homologado para unos 400 CV en especificación de calle y diseñado con flexibilidad de montaje, incluida la posición central. Los conceptos mostrados hace años han ido mutando en prototipos cercanos a producción, y el motor ya se ha validado en una aplicación de motor central en el Yaris M de desarrollo.
Es la prueba de que la industria no ha enterrado el motor de combustión: lo ha reconfigurado.
En ese contexto, el 718 eléctrico deja de ser una apuesta ideológica y pasa a ser una pieza más de una estrategia diversificada. Porsche no renuncia al eléctrico, pero tampoco le entrega el futuro de golpe. El cronómetro de la normativa se ha detenido unos años, y eso da aire a los planes de producto.
6. La competencia no duerme: Alpine A110 EV, Lotus Emira híbrido y Esprit V8
El tablero competitivo se mueve a la misma velocidad. Alpine está a punto de desvelar su próxima generación del A110, que llegará primero con propulsión eléctrica sobre la versátil Alpine Performance Platform, una base preparada para integrar motores de combustión si el mercado lo exige. Su CEO, Philippe Krief, ha confirmado que superará al A110 saliente en prestaciones, con dos motores en el eje trasero por encima de los 400 CV.
La presentación del A110 eléctrico está prevista para principios de 2027.
Lotus, por su parte, ha aplicado una lógica similar aunque con matices. En lugar de reemplazar el Emira por un eléctrico de motor central —el proyecto que iba a co-desarrollar con Alpine—, la marca ha optado por darle una prórroga con sabor híbrido. A eso se suma un hermano mayor de peso: el Esprit, un superdeportivo de motor central con configuración V8 híbrida que devuelve a la firma de Hethel a un territorio que dominó en los años setenta y ochenta.
El resultado es un segmento de deportivos de dos puertas que se está reconfigurando en tres direcciones simultáneas: eléctricos puros, híbridos con arquitectura flexible y térmicos de bajo volumen amparados por exenciones regulatorias. Ninguna marca quiere quedarse con una sola carta en la mano.
Y ahí aparece la pregunta incómoda que sobrevuela todo el proyecto: ¿compensará la inversión de convertir el 718 en un deportivo eléctrico? La respuesta no la dará un cronómetro en Nordschleife, sino la cuenta de resultados. La plataforma específica, la batería a medida y el desarrollo de dos trenes motrices en paralelo son costes que solo se amortizan con volumen o con precio.
Porsche tiene marca, tradición y clientela para sostener ambos mundos, pero el equilibrio entre lo que se puede y lo que se quiere hacer nunca fue tan delicado.
Ficha técnica · 8 datos
- Configuración
- Bimotor, tracción trasera / total según versión
- Potencia estimada (EV tope de gama)
- 600 CV aprox.
- Referencia interna EV
- 630 CV (Macan Turbo EV)
- Techo de la marca EV
- 1.020 CV / 1.340 Nm (Taycan Turbo GT)
- Plataforma
- Específica para deportivos de 2 puertas
- Batería
- Capacidad inferior a Macan/Taycan EV
- Plazas
- 2 (biplaza estricto)
- Peso objetivo
- Prioridad a contención frente a Taycan
Análisis y conclusión
La Firma de AL CORTE: Porsche construye dos coches en uno y apuesta a que el mercado decida
Hay decisiones que se toman en el túnel de viento y otras que se toman en el despacho del director financiero. El caso del nuevo 718 es, sobre todo, lo segundo. Porsche se ha encontrado con un programa de vehículo eléctrico demasiado avanzado para cancelarlo y un escenario regulatorio demasiado incierto para apostarlo todo a una sola carta, así que ha hecho lo que mejor sabe hacer: mantener los dos caminos abiertos y dejar que sea el mercado quien firme el veredicto.
Técnicamente, la apuesta es sólida. Una plataforma específica para deportivos de dos puertas, con batería ubicada a medida y arquitectura de doble motor, es exactamente lo que se necesita para que un eléctrico no se sienta como un SUV rebajado. Ahí Porsche tiene una ventaja real sobre rivales que reciclan bases de plataforma plana.
El problema es el peso, ese enemigo silencioso que ningún mapa de par logra disimular del todo en un cambio de dirección a alta velocidad. Y el segundo problema es la narrativa: durante décadas, el 718 ha sido el deportivo de entrada a la marca, la puerta por la que han entrado miles de clientes. Convertirlo en un producto de dos filosofías mecánicas bajo el mismo nombre es comercialmente inteligente, pero exige un ejercicio de comunicación finísimo para que ninguna de las dos versiones parezca la equivocada.
Lo que sí está claro es que el contexto ha jugado a favor de Zuffenhausen. El relajamiento del veto al motor térmico en el Reino Unido hasta 2035, con exenciones para fabricantes de bajo volumen, ha convertido lo que parecía una cuenta atrás inevitable en un plazo mucho más manejable. Porsche no ha ganado la partida: simplemente ha conseguido que el árbitro añada unos minutos de descuento.
EN DESARROLLO
El 718 eléctrico llegará, y llegará antes que las versiones de gasolina, pero ya no es la única respuesta de Porsche al futuro de los deportivos de dos puertas. Con los prototipos de Nürburgring mostrando piezas de producción casi definitivas —difusor, alerón desplegable, álabes conmutables en el frontal— y una previsión de hasta 600 CV, la marca ha decidido jugar a dos bandas: plataforma específica y batería a medida para el eléctrico, desarrollo confirmado de variantes de combustión para las gamas altas. El veredicto real no lo dará Weissach, lo dará la cuenta de resultados cuando el coche llegue a los concesionarios y el cliente elija con la cartera lo que hasta ahora se debatía en las revistas.
Especialista en carreras de 24 horas y balance de rendimiento (BoP). Vive las madrugadas en el box de La Sarthe.



